Dra. María Viniegra · Información para pacientes y familiares
Efectos adversos de los medicamentos contra el cáncer
Guía básica para personas adultas con tumores sólidos y quienes las acompañan
Los medicamentos contra el cáncer actúan de distintas formas. Además de tratar el tumor, pueden afectar partes sanas del cuerpo y causar efectos adversos.
Esta guía busca ayudarlo a conocer lo más básico y preparar preguntas para su equipo. Explica qué puede pasar, qué se puede prevenir y cuándo pedir ayuda.
Los efectos dependen de los medicamentos, las dosis y la salud de cada persona. Que un efecto figure aquí no significa que usted lo vaya a tener.
La medicación de apoyo también es parte del tratamiento
Para muchos efectos frecuentes o graves hay medidas que ayudan a prevenirlos o reducirlos. No todos se pueden evitar.
Estas medidas pueden incluir varios medicamentos. Algunos se dan en el centro de atención. Otros debe tomarlos en su casa, antes o después del tratamiento.
Según el plan, pueden indicarse medicamentos contra las náuseas y los vómitos, corticoides o ciertas vitaminas. No se usan en todos los tratamientos.
Antes de retirarse, asegúrese de tener:
- Instrucciones escritas con el nombre y la dosis de cada medicamento.
- Los horarios y los días en que debe tomarlo.
- Todas las recetas para conseguirlos.
- Un plan para saber qué hacer si aparece un síntoma.
- El contacto del equipo y el lugar donde consultar fuera de horario.
Debe quedar claro qué tomar para prevenir un síntoma y qué usar solo si aparece. Si no consiguió un medicamento, avise antes del tratamiento.
En el consultorio veo que lo que más cuesta es organizar los papeles y las recetas. Yo recomiendo llevar un cuaderno o una agenda para anotar las indicaciones, los horarios de los medicamentos, las dudas para la próxima consulta y lo que queda pendiente. También conviene comprar los medicamentos antes de volver a casa, o pedirle a alguien que los compre. Después del tratamiento lo mejor es llegar y descansar, sin tener que salir a la farmacia.
Si no entendió una indicación, puede pedir: «¿Podemos repasar cómo debo tomar cada medicamento en casa?».
Quimioterapia
La quimioterapia busca destruir las células del cáncer o frenar su crecimiento. También puede afectar células sanas, como las de la boca, el intestino, la raíz del cabello y la médula ósea, que produce las células de la sangre.
Algunos ejemplos son doxorrubicina, paclitaxel, cisplatino y capecitabina. Hay muchos otros y sus efectos no son iguales.
Qué efectos puede producir
Según el tratamiento, puede haber:
- Cansancio.
- Náuseas y vómitos.
- Llagas en la boca o cambios del gusto.
- Diarrea o estreñimiento.
- Caída del cabello.
- Descenso de las células de la sangre.
- Cambios en la capacidad de tener hijos.
No todos los tratamientos causan estos efectos. Muchos mejoran al terminar, pero algunos pueden durar más tiempo.
Algunos medicamentos tienen además efectos propios.
Náuseas y vómitos
El riesgo cambia según el medicamento y la combinación. Estos síntomas pueden aparecer en distintos momentos:
- Agudos: en las primeras 24 horas después del tratamiento.
- Demorados o tardíos: después de las primeras 24 horas y en los días siguientes.
- Anticipatorios: antes de una nueva aplicación, tras haber tenido náuseas o vómitos en sesiones previas.
La primera vez marca mucho la experiencia de los ciclos siguientes. Si en el primer ciclo hubo vómitos o muchas náuseas, el cuerpo puede aprenderlo como un reflejo: hay personas que empiezan a sentir náuseas antes del tratamiento, a veces con solo entrar al hospital.
La prevención puede incluir varios medicamentos. Algunos debe tomarlos en casa, aunque se sienta bien. Muchos pacientes me dicen: «Son muchas pastillas, voy a probar sin tomarlas a ver cómo me va». Yo les pido lo contrario: sobre todo en el primer ciclo, tomar todo tal como está indicado, sin esperar a tener náuseas.
También debe saber qué tomar si los síntomas aparecen. A ese medicamento se lo suele llamar «de rescate». Si los síntomas no ceden, avise para que se ajuste el plan.
Si no puede retener líquidos, pida atención ese mismo día.
Puede preguntar: «¿Qué tomo para prevenir las náuseas? ¿Qué hago si aparecen igual?».
Caída del cabello o alopecia
No todos los medicamentos causan caída del cabello. Puede ser leve o importante y afectar también las cejas, las pestañas y el vello corporal. Para muchas personas es uno de los efectos más duros de atravesar, porque cambia la imagen del propio cuerpo y algo de la propia identidad.
En general, el cabello vuelve a crecer después del tratamiento. Puede cambiar de color o textura. En algunos casos, no se recupera por completo.
Los cascos fríos enfrían el cuero cabelludo durante la aplicación y pueden reducir la caída. Funcionan mejor con los taxanos, como el paclitaxel o el docetaxel. Con la doxorrubicina es muy difícil conservar el pelo. Existen equipos que enfrían de forma automática y gorros de gel que se congelan y se cambian durante la sesión. Algunas pacientes los preparan en su casa. Si piensa usarlos, hable antes con el equipo: un gorro demasiado frío o mal colocado puede lastimar la piel. No garantizan conservar el cabello.
Consulte antes de empezar si están disponibles y cuál es su costo. Si lo desea, puede usar pelucas, pañuelos o gorros. En algunas épocas del año hay talleres gratuitos de maquillaje para mujeres en tratamiento, como el programa «Luzca bien, siéntase mejor», que pueden ayudar con los cambios en la imagen. También puede pedir apoyo si la caída le causa malestar.
Puede preguntar: «¿Voy a perder el cabello? ¿Podría usar cascos fríos?».
Mayor riesgo de infecciones
Algunos tratamientos bajan los neutrófilos, un tipo de glóbulo blanco que ayuda a combatir las infecciones. Este descenso puede no causar síntomas y se detecta con un análisis de sangre.
El momento de mayor riesgo cambia según el tratamiento. En ciertos casos se dan medicamentos para ayudar al cuerpo a producir glóbulos blancos. No todas las personas los necesitan.
Lavarse las manos, cuidar la boca, cuidar la higiene de los alimentos y evitar el contacto cercano con personas enfermas son medidas útiles.
Después de la quimioterapia, una temperatura de 38 °C o más requiere atención urgente. Llame al equipo aunque no tenga otros síntomas. Si no logra contactarlo, vaya a una guardia.
Lleve los últimos estudios y el listado de los medicamentos que toma. No demore la consulta para reunirlos ni espere a ver si la fiebre baja.
Otras células de la sangre también pueden bajar. El descenso de glóbulos rojos puede causar anemia y cansancio. El descenso de plaquetas puede aumentar el riesgo de sangrado. Estos descensos no son lo mismo que tener bajas las defensas.
Antes de empezar, conviene saber cuándo pueden bajar sus defensas y dónde consultar si tiene fiebre.
Fertilidad y opciones para tener hijos en el futuro
Algunos tratamientos pueden reducir la capacidad de tener hijos. El cambio puede ser temporal o permanente.
El riesgo depende del medicamento, la dosis, la edad y la fertilidad antes del tratamiento. Los riesgos y las opciones son distintos en hombres y mujeres.
Hable de este tema antes de empezar, aunque todavía no sepa si desea tener hijos. Puede pedir una consulta con un especialista en reproducción.
En mujeres, las opciones incluyen congelar óvulos o embriones. En ciertos casos se puede congelar tejido del ovario.
En algunas pacientes, el equipo puede evaluar medicamentos que bloquean por un tiempo el funcionamiento de los ovarios. Su posible beneficio debe discutirse en cada caso. No reemplazan la congelación de óvulos o embriones.
En hombres, la principal opción es congelar semen antes del tratamiento. Si no se puede obtener una muestra, el especialista puede evaluar otras formas de extraer espermatozoides.
Ninguna opción garantiza el embarazo. La elección depende de la salud de la persona y del tiempo disponible.
Puede preguntar: «¿Este tratamiento puede afectar mi capacidad de tener hijos? ¿Qué puedo hacer antes de empezar?».
Efectos propios de algunos medicamentos
Estos efectos pueden ocurrir con ciertos medicamentos. No son comunes a toda la quimioterapia.
- Nervios: el paclitaxel y el oxaliplatino pueden causar hormigueo, dolor o menos sensibilidad en manos y pies. Avise desde que lo note.
- Corazón: la doxorrubicina y otros medicamentos de su grupo pueden afectar el funcionamiento del corazón.
- Riñones y oído: el cisplatino puede afectar los riñones y la audición. Por eso requiere medidas para reducir esos riesgos y controles para detectarlos.
- Reacciones durante la aplicación: algunos medicamentos pueden causar una reacción mientras se dan por vena. Puede indicarse medicación previa para reducir el riesgo.
Los controles se eligen según los medicamentos que recibe y su salud.
Inmunoterapia
Algunas inmunoterapias ayudan a las defensas del cuerpo a reconocer y atacar el cáncer. También pueden hacer que las defensas ataquen partes sanas y causen inflamación.
Algunos ejemplos son pembrolizumab, nivolumab, atezolizumab e ipilimumab. Se llaman «inhibidores de puntos de control». Esta guía se refiere a ese grupo; hay otras formas de inmunoterapia.
Qué efectos puede producir
Puede haber picazón, cambios en la piel, diarrea o cansancio. La inflamación también puede afectar el intestino, los pulmones, el hígado o las glándulas que producen hormonas. Con menor frecuencia, afecta otros órganos.
Estos efectos pueden aparecer durante el tratamiento o después de terminarlo.
Cómo se detectan y controlan
El seguimiento incluye preguntas sobre los síntomas, examen médico y análisis. Algunos cambios se detectan antes de que usted los note.
El manejo depende del órgano afectado y de la intensidad del problema. Puede requerir medicamentos y una pausa de la inmunoterapia.
Avise si aparece un síntoma nuevo. Si consulta con otro médico o en una guardia, diga que recibe o recibió inmunoterapia.
Hormonoterapia
Algunos cánceres usan hormonas para crecer. La hormonoterapia reduce la cantidad de esas hormonas o bloquea su acción. Se usa en algunos cánceres de mama y de próstata.
Puede durar mucho tiempo. Aliviar las molestias y cuidar la calidad de vida es parte del plan.
En mujeres
Algunos ejemplos son tamoxifeno, anastrozol, letrozol y exemestano.
Puede haber:
- Sofocos o sudoración.
- Dolor en músculos o articulaciones.
- Sequedad vaginal.
- Molestias al tener relaciones sexuales.
- Menos deseo sexual.
El anastrozol, el letrozol y el exemestano pueden debilitar los huesos.
El tamoxifeno puede favorecer la formación de coágulos en los vasos sanguíneos. También puede causar cambios en el endometrio, la capa que recubre el útero por dentro.
No todos estos riesgos se aplican a todos los medicamentos.
Puede preguntar: «¿Cómo cuido mis huesos? ¿Qué puedo hacer si tengo molestias vaginales?».
En hombres
Algunos ejemplos son leuprolida, goserelina, enzalutamida y abiraterona.
Puede haber sofocos, cansancio, menos deseo sexual o dificultad para tener una erección.
Los tratamientos que bajan la testosterona pueden reducir la masa muscular y debilitar los huesos. También pueden favorecer el aumento de peso y cambios en los niveles de azúcar y grasas en la sangre.
Puede preguntar: «¿Cómo cuido mis huesos y mis músculos? ¿Qué opciones hay para las dificultades sexuales?».
Cómo se previenen y controlan
Los controles dependen del medicamento y de su salud. El ejercicio y los tratamientos para cada síntoma pueden ayudar.
Si las molestias afectan su vida diaria, avise. Hay opciones para aliviarlas; no hace falta aguantarlas en silencio.
Terapias dirigidas
Estos medicamentos actúan sobre proteínas o procesos que ayudan al cáncer a crecer. Sus efectos adversos varían según el medicamento.
Algunos ejemplos son cabozantinib, palbociclib, olaparib y sorafenib.
Que un medicamento sea dirigido o se tome en pastillas no significa que tendrá pocos efectos adversos.
Qué efectos puede producir
Puede haber:
- Cambios en la piel y las uñas.
- Diarrea.
- Dolor o molestias en manos y pies.
- Cansancio.
- Aumento de la presión arterial.
Algunos, como el palbociclib y el olaparib, pueden bajar las células de la sangre. Otros pueden afectar el hígado, el corazón u otros órganos.
No todos los medicamentos de este grupo causan los mismos efectos.
Cómo se previenen y controlan
El seguimiento puede incluir análisis, controles de presión y otros estudios. Los cuidados pueden incluir cremas, medicamentos para aliviar síntomas y cambios en la dosis.
Antes de empezar, conviene aclarar qué debe controlar en casa y qué cambios debe informar.
Alimentación durante el tratamiento
No hay una dieta única para el tratamiento. Lo importante es comer suficientes calorías y proteínas para conservar las fuerzas y los músculos. Las comidas se pueden adaptar a los síntomas que aparezcan.
No empiece dietas restrictivas, como el ayuno prolongado o la dieta cetogénica, sin hablarlo antes con su equipo. No hay pruebas de que ayuden durante el tratamiento.
¿Tengo que comer todo cocido?
Es una de las preguntas que más me hacen. En personas con tumores sólidos ya no se recomienda comer todo cocido ni dejar de lado las frutas y verduras crudas. Los estudios no mostraron que eso reduzca las infecciones, y puede hacer más difícil comer bien. Lo que sí importa es la higiene de los alimentos:
- Lávese las manos antes de cocinar y de comer.
- Lave bien las frutas y verduras con agua potable. En las de hoja, como lechuga, espinaca o rúcula, saque primero toda la tierra con abundante agua.
- Si quiere desinfectarlas, déjelas 10 minutos en agua con lavandina apta para alimentos: una cucharadita (5 ml) por litro.
- Cocine bien la carne, el pollo, el pescado y los huevos. La carne no debe quedar roja en el centro.
- No coma alimentos vencidos ni comida que estuvo más de dos horas fuera de la heladera.
- Al cocinar, mantenga separados los alimentos crudos de los cocidos.
- Tome agua potable.
Si no sabe cómo se lavó o se preparó algo, por ejemplo cuando come afuera, elija comida cocida. Frutas como la banana, la naranja o una manzana bien lavada se pueden comer con tranquilidad. Las frutillas son más difíciles de limpiar.
Estas indicaciones son para tumores sólidos. En leucemias, linfomas o trasplante de médula, el equipo puede indicar otros cuidados.
Consejos según los síntomas
- Náuseas: coma porciones chicas varias veces al día. Suelen caer mejor las comidas livianas, frías o a temperatura ambiente. Evite los olores fuertes al cocinar.
- Cambios en el gusto o el olfato: pruebe distintas preparaciones. Algunas comidas que le gustaban pueden resultarle desagradables por un tiempo.
- Llagas en la boca: prefiera comidas blandas, tibias y poco condimentadas. Evite los cítricos, el picante y los alimentos duros.
- Diarrea: tome mucho líquido. Por unos días, coma menos fibra y menos grasa.
- Estreñimiento: tome más líquido, sume fibra si la tolera y muévase según le indique el equipo.
- Poco apetito: en las porciones chicas que logre comer, elija alimentos con más calorías y proteínas, como lácteos enteros, huevo, legumbres o frutos secos molidos. Use suplementos solo si el equipo se los indica.
Cuándo pedir ayuda de nutrición
Consulte si baja de peso sin buscarlo, si le cuesta comer durante varios días o si los síntomas digestivos no mejoran. Un nutricionista que trabaje con pacientes con cáncer puede armar un plan según su tratamiento.
Puede preguntar: «¿Necesito algún cuidado especial con la comida? ¿Puedo tener una consulta con nutrición?».
Antes de volver a casa
Compruebe estas tres cosas:
- ¿Tengo todas las recetas y las instrucciones escritas?
- ¿Sé qué tomar para prevenir síntomas y qué hacer si aparecen?
- ¿Sé a quién llamar y a qué guardia ir fuera de horario?
No espere al próximo control si un síntoma empeora o le impide comer, beber, dormir o hacer sus tareas.
Antes de tomar otro medicamento, un suplemento o un producto natural, consulte con su equipo: algunos cambian el efecto del tratamiento. Para cambiar o suspender una dosis, siga el plan acordado con su equipo. Tener más efectos adversos no significa que el tratamiento esté funcionando mejor.
Cuándo buscar atención
Busque atención inmediata si tiene:
- Mucha dificultad para respirar.
- Dolor de pecho.
- Confusión o desmayo.
- Sangrado que no se detiene.
- Sangre abundante en la materia fecal.
Después de la quimioterapia, una temperatura de 38 °C o más requiere atención urgente.
Llame al equipo aunque no tenga otros síntomas. Si no logra contactarlo, vaya a una guardia. Lleve los últimos estudios y el listado de los medicamentos que toma. No demore la consulta para reunirlos ni espere a ver si la fiebre baja.
Consulte al equipo ese mismo día si tiene:
- Diarrea que no cede o sangre en la materia fecal.
- Tos nueva.
- Color amarillo en la piel o en los ojos.
- Hinchazón, dolor o enrojecimiento en una pierna.
Si no puede beber o retener líquidos, necesita una evaluación ese mismo día. Si su estado empeora rápido, vaya a una guardia.
Dra. María Viniegra
Médica especialista en Oncología Clínica
Publicado: octubre de 2026
Este contenido brinda orientación general y no reemplaza una evaluación médica individual. Las indicaciones de su equipo tratante tienen prioridad.
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